Sé que te llama la atención que haga y deshaga a mi manera; que no me importa si estás bien o estás mal, porque yo que sé si a vos te importa. Que te diga una cosa y haga a la inversa es natural, es inevitable y a modo de defensa te grito y te miento y me convierto en una víctima más de este juego de pretensiones en el que se transforman las mañanas y tal vez las noches: ya no me acuerdo. Y si te digo que no me busques, no lo hagas, porque vas a encontrar lo que no quiero ser, lo que no aparento, simplemente ya no voy a poder seguir sosteniendo mis palabras y voy a agotar mis excusas rebuscadas y reinventadas para no estar juntos; Soy capaz de confesar que a veces ruego que me llames para perdonarte y decirte lo que siento y no quiero, porque me lo impide mi papel, me lo prohíben mi orgullo  Si te digo que no, te miento, me muero por que estés acá, pero como te digo una cosa te digo la otra como si nada, y no me importa, claro que no me importa: Llega un punto en que no sé lo que hago. Y siempre volvés, (se nota que me querés) será porque no tengo esa capacidad de arrojar y desechar mi orgullo, y si no fuera por vos no sé que haría: Porque como si nada me elevás sin límites y me dejás caer sin importar que tan dura sea la caída. Si te digo que no me busques, no lo hagas, porque yo no sé hasta qué punto voy a poder sostener mi orgullo ; No sé hasta qué punto voy a aguantar el llanto y pedirte que te quedes conmigo para siempre.